Imperfección

Profundas cicatrices surcaban todo su cuerpo. De todos los tamaños y tipos. Unas abultadas, rosadas y mal curadas; otras pequeñitas, casi imperceptibles, cosidas de forma experta, con delicadeza, mimo y cariño.

En la imperfección...

Todas juntas creaban un conjunto cuya visión era horrenda a primera vista, invitando al rechazo.

Al principio le costó aceptarlas, cada herida abierta, precursora de su correspondiente cicatriz, había dolido de una forma atroz. Con el tiempo algo fue cambiando, empezó a verlas con orgullo, a sentirlas parte de su cuerpo. Podía describir exactamente la procedencia de todas y cada una de ellas. Desde la más grande, abultada y roja, que no quería cerrarse y se abría una y otra vez; hasta esa pequeñita que tenía en la palma de la mano, entre los dedos anular e índice.

Curiosamente, a medida que crecía su amor por ellas, parecían volverse invisibles. Como si, por alguna regla desconocida de la simbiótica, perdiesen su individualidad, su carácter de cicatriz, para convertirse en algo nuevo. Un nuevo ser, indivisible de sus partes. Tan igual y al mismo tiempo tan diferente…

Anuncios
Esta entrada fue publicada en opening my eyes y etiquetada , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s