Ciclos

Todo pasa nada permanece” Heráclito.

Es una reflexión que ilustra muy bien el devenir del tiempo. Cada instante es, mientras sucede y desaparece después. Desde esta perspectiva, todos aquellos conceptos que hemos construido en base a su permanencia en el tiempo, adquieren otro significado.

¿Qué pasaría si cambiamos la concepción de los sentimientos? si en vez de considerar que permanecen en el tiempo, los vemos como algo que existe en este instante y que puede no estar al siguiente. A no darlos por sentado.

¿Y si este concepto lo adoptamos como filosofía de vida?

El pasado es un lastre, por él ¿le daré la espalda a este momento, aun por escribir?. Imagen: Peter callesen

Esta es la forma en la que procuro vivir. Es difícil al principio liberarse de todo aquello que nos han inculcado. Poco a poco, viendo la satisfacción personal que produce esta concepción del aquí y ahora, propia de corrientes orientales como el budismo o el zen, incorporarla a nuestra vida cotidiana se convierte en un fluir que va dejando de requerir esfuerzo y germina por sí solo. Un trampolín que nos lleva a avanzar por nuestro camino en la vida, libres y abiertos a nuevas experiencias.

Situados en este punto de partida, el saco de las cargas y pesos acumulados en el pasado, empieza a vaciarse por un pequeño agujerito, que cada vez haremos más grande. Cada cambio en nuestra vida, se convertirá en un misterio y una experiencia vital digna de ser vivida, que nos traerá una nueva lección.

Yo mismo estoy en un punto de inflexión. Un ciclo se cierra, dejando paso a uno que comienza y viene cargado de optimismo y ganas de llenar el vacío de todo lo viejo, inservible que he dejado atrás. Un ciclo, en el que cobran importancia las pequeñas cosas, aquello que realmente importa. Donde cada momento es irrepetible y predomina el Amor, no aquel que nos venden, sino el real, el que permite que cada unos siga sus pasos y sea lo que quiere ser, donde las despedidas dejan de ser traumáticas y se convierten en la alegría del camino compartido.

No hay pasado ni futuro. Solo instantes y vida.

Dicen los hebreos algo así como: Le chaim! (a la vida). Me hago eco y brindo con vosotros por la adaptación, por la apertura, por vivir la vida de una forma sencilla y plena, como los niños pequeños, vacios, deseando vivir y experimentar.

LE CHAIM! 

Nota: la imagen es de una obra de Peter Callesen
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2 respuestas a Ciclos

  1. Sonia dijo:

    Todo pasa…
    nada permanece…
    Es como la perspectiva de que el río nunca lleva la misma agua, ¿no? Nosotros nunca somos exactamente los mismos que en el segundo anterior y, sin embargo, nos empeñamos en aferrarnos a cosas que nos hicieron sentir bien en ese momento. Tal vez en el presente no sería así… tal vez sí….
    Igual, el preocuparnos tanto por el futuro no nos deja disfrutar o, tal vez, disfrutar y cegarnos nos cierra la puerta del futuro deseado…
    No me extraña que tengamos el cerebro tan grande…

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  2. Waking up dijo:

    Tus interpretaciones y conclusiones son válidas por si mismas. Una proyección de lo que eres en cada momento. Cambio, adaptación, evolución.
    Al final, no hay más límite que aquel que nosotros nos imponemos.

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