Al son del tambor

Ancestralmente la percusión ha sido utilizada por el ser humano como vehículo de expresión y comunicación, con otros seres humanos y con los dioses, a través de distintas ceremonias. Esta percusión se ha materializado en diversas partes del mundo, en distintos instrumentos que tienen cómo punto en común, producir una vibración primaria sintonizada con la naturaleza en una frecuencia de 432 Hz (otra). Esta frecuencia, es primaria, es instintiva y visceral y se asocia con el primer chakra, que es el que nos conecta con la energía de la tierra.

Uno de estos instrumentos ancestrales, sintonizados con esa energía primigenia es el Djembe, que junto  al Doundoun, conforma un círculo de tambores. Escuchar o tocar durante largos períodos de tiempo estos sonidos, provoca estados alterados de consciencia, donde se produce esa comunicación directa con los “dioses”.

Yo he tenido la oportunidad de formar parte de un círculo de tambores, tocando un Djembe  y participar de esa comunicación espiritual. No es algo que se pueda describir con palabras, es algo que es necesario experimentar, vivenciar en primera persona. Es la disolución del ego en algo mayor, en una danza armoniosa con el universo. ¡Probad si podéis!

Aquí os dejo un concierto de Famoudou Konaté, donde podréis ver los diferentes instrumentos que se utilizan y haceros una mínima idea (aunque nada, nada, podrá equipararse a estar allí en persona y participar plenamente).

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