Respeto

El domingo estuve hablando con unos amigos sobre la delgada línea del respeto hacia los demás y hacia nosotros mismos. De como tendemos a sobrepasar esa línea cuando alguien es muy cercano, de forma que descargamos en esa persona, multitud de emociones que no sabemos limpiar o gestionar. Cada vez que sobrepasamos esa línea, enviamos un mensaje negativo a la otra persona que genera un distanciamiento y muchas veces una herida. Hablamos de cómo asumir nuestra responsabilidad y no culpar a los demás. De ser sinceros y capaces de admitir lo que nos está pasando para desde ese punto, poder compartirlo en vez de descargarlo. Cuantas veces no somos claros con lo que pensamos y emitimos mensajes contrarios ya sea por miedo, inseguridad u otro motivo.

Es necesario ser sincero, primero con uno mismo, porque sino no podremos ser sinceros con los demás. Por experiencia propia sé que sólo cuando soy sincero conmigo mismo soy sincero con las personas que tengo enfrente. Por ejemplo, si quiero ver a mi pareja, debo decírselo, en vez de culparla por tenerme abandonado. Quizás funciona así, cuando no soy sincero conmigo, emito un juicio negativo sobre la otra persona, le traslado la responsabilidad y muchas veces descargo en ella mi malestar.

Nos relacionamos con otros para compartir, los estados buenos y los malos. Y sólo confiando en uno mismo, surgirá la confianza, asumiremos nuestra responsabilidad y crearemos una relación sana y productiva. Se trata de ver las excusas y las justificaciones que nos ponemos, ver más allá de la superficie hasta llegar al fondo donde se esconden todas nuestros aspectos negativos, la sombra de la que se habla en muchos ámbitos espirituales.  Creo firmemente, que sólo de esta forma podemos llegar a nuestro verdadero ser y a la realización personal y dejar de buscar en los demás lo que nos falta. Sólo confiaré en otro si confío en mi, sólo veré la alegría en los demás, si hay alegría en mi. Y así una y otra vez.

Es necesario quererse mucho, mimarse, comprenderse, tolerarse, amarse en definitiva para poder sentirse pleno. Y por supuesto, no avergonzarnos ni sentir miedo de lo que sentimos, para recibir apoyo de los demás. Curiosamente, la mayoría de las personas están dispuestas a ayudar si les buscas con apertura y humildad.

 

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