Erase una vez un planeta

Existe, aunque quizás no por mucho tiempo, un planeta, sus habitantes le llaman  Tierra. Es un planeta antiguo, en el se desarrollaron muchas especies de animales, algunas se habían extinguido. También habían existido multitud de civilizaciones, algunas ya desaparecidas y de las que quedaban algunos vestigios en forma de ruinas y algún que otro resto.

Somos tan prepotentes, que pensamos que si destruimos este planeta encontraremos otro para hacer lo mismo. La imagen de aquí

En la historia de este planeta, desde la aparición del hombre, siempre había habido guerras. Luchas por poseer lo que tenían las demás comunidades, de tal forma que en algunos momentos de la historia, pareció por un fugaz instante que alguno de los pueblos conquistadores iba a conseguir la hegemonía. Sin embargo era solo una ilusión, porque tanto en los territorios no conquistados como en los sometidos, quedaban seres humanos dispuestos a mantener la visión de un mundo diferente, un mundo de paz y armonía.

Tras todos estos ciclos de la raza humana, nos encontramos en este momento. Es un momento en el que hay un equilibrio precario de fuerzas, un momento en el que todos saben que el planeta corre peligro y puede desaparecer, sino empiezan a colaborar para preservarlo. Sin embargo, los seres humanos habitantes de ese planeta, están muertos de miedo. Se temen unos a otros y eso no les permite encontrar soluciones para cambiar la situación.

Lo que han logrado construir es lo que llaman un sistema capitalista, un sistema basado en la riqueza y en el consumo. Cuyo astro rey, es algo tan estúpido como un trocito de papel al que llaman dinero. Explotan los recursos de la naturaleza, se explotan unos a otros tratando de conseguir más, porque nadie está contento con la vida que tiene. Y todos se aferran a los distintos mitos y leyendas que han desarrollado en cada civilización. Unos creen que renacen una y otra vez, otros que tras la muerte viven de alguna forma aferrados a este mundo y las posesiones que tenían en él. Han inventado religiones, filosofías, ciencia, todo ello para explicar el comienzo de todo y también el final.  Cada uno cree que tiene la razón y que su forma de vivir es la más adecuada.

Sin embargo, un buen día empezaron a sentir en sus mentes, un mensaje diferente que les causaba desasosiego. Ese mensaje venía de algún sitio desconocido, y era un mensaje claro y conciso. Este planeta que tenéis es un regalo, algo maravilloso y único en el universo y estáis aquí para cuidarlo y aprender a compartir sus recursos, para aprender unos de otros, ayudaros y poder evolucionar y cambiar, ya que su futuro y el vuestro están unidos.

Y eso es todo lo que sé sobre esta historia, y lo sé, al igual que sé que un día  yo dejaré este cuerpo, moriré y volveré al lugar de donde vine. Cuando será eso, no lo sé, quizás a los 50 o a los 60 o a los 70 años de edad.

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