Un día

Era un día hermoso, no porque luciese el sol y fuese verano, sino porque sentía en su interior que era así. Sabía que las personas a las que quería estaban con él de alguna forma y esa era una sensación fantástica. A veces las echaba de menos, y era entonces cuando por extrañas y misteriosas circunstancias la vida hacía que reapareciesen en su vida, por un encuentro fortuito en la calle, una llamada, una canción o una pequeña sensación en el corazón.

Es maravilloso amar. De aquí

Era uno de esos días en los que añoraba sentir otra piel junto a la suya, compartir besos y caricias, sentir cómo sus dedos se deslizaban por otro cuerpo, despacio, con intensidad. Cómo poco a poco el deseo aumentaba, el corazón apresuraba su latido y el calor inundaba los cuerpos hasta desear con desesperación sentir como ambos cuerpos se hacían uno, cómo entraba en ella anunciándose suavemente, para invitarla a sentir, a compartir, hasta el momento en que ambos ya en el límite se abandonaban al infinito para a continuación sentir como todo se paraba, se quedaba inmóvil, en ese momento de muerte en vida.

Hoy era un día hermoso, un día para disfrutar y con suerte, la vida le ofrecería a alguien para compartir ese roce de piel contra piel que anhelaba.

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