Sobre lo que comemos.

A cuento del anuncio de la OMS sobre las carnes procesadas como causantes de cáncer, ha vuelto a mi cabeza una reflexión que ya hace mucho tiempo que apareció, con la que procuro ser coherente y que quiero compartir.

Este anuncio de la OMS que ocupó los titulares de la prensa y fue tema de conversación durante varios días y dio lugar a numerosas intervenciones y declaraciones, a mi me parece insustancial. Os cuento por qué:

  • Estamos en una era, donde casi todos los productos que nos presentan en algún tipo de envase, llevan algún tipo de producto químico, sean edulcorantes, conservantes, aromatizantes, acidulantes… (las primeras conservas estaban envasadas al vacío y duraban años);
  • muchos de ellos llevan una determinada cantidad del producto que supuestamente compras y un fuerte porcentaje de otros elementos orgánicos que lo complementan y son más baratos, con lo que se obtiene más cantidad de producto;
  • los que supuestamente son naturales, véase frutas, verduras… no tenemos ni idea en la mayoría de los casos si provienen de semillas transgénicas, modificadas para hacerlos más resistentes, hibridarlos y que sus semillas no sean productivas o han sido tratados con diversos productos químicos (los que tienen etiqueta ecológica incrementan su precio un 300% o más a veces y no están al alcance de cualquiera);
  • Si son alimentos animales, no sabemos qué tipo de alimentación y trato han tenido. Es decir, han sido hormonados, han seguido la dieta que seguirían en libertad, han vivido estresados… (los que certifican el tipo de crianza, alimentación… también incrementan su precio por encima del que la mayoría puede pagar);
  • Si son productos del mar, nos encontramos con toda la porquería que vertemos al mismo, radiactivos, fecales sin tratar, químicos… además de toda la basura que tiramos por todas partes.

Mi reflexión es por tanto una pregunta: ¿realmente el problema es la carne procesada, la carne roja, el pescado crudo… o la forma en que elaboramos, criamos, cultivamos y presentamos esos alimentos?

Por otro lado, respecto al cómo, surgen añadidos como la necesidad de presentar todo en bandejas o envases de todo tipo, alegando diferentes causas como podría ser la salubridad y conservación del alimento… con lo que ello implica para el planeta que nos sirve de hogar.

Es todo una rueda sin fin dentro de otra rueda y de otra rueda. Así, si entramos en la rueda del sistema capitalista, vemos que es necesario generar nuevos nichos de mercado para que aquel pueda seguir creciendo o simplemente manteniéndose. Así, si yo genero la necesidad de usar un conservante o un envase individual de plástico, creo una nueva fuente de ingresos y trabajo… Esto es necesario porque el sistema capitalista es un sistema que necesita crecer y expandirse para subsistir. Y ahora mismo no crece, decrece. Véase los aparcamientos de aviones en el desierto americano o en el aeropuerto de Teruel aquí en España, la cantidad de viviendas vacías que hay por todos lados que hacen innecesario construir…

¿Será que tenemos un problema de valores? Es realmente sensato que un agricultor o un ganadero tenga que hacer números para vivir y rebajar la calidad de su producto y que un ejecutivo de una empresa del tipo que sea cobre una barbaridad al mes o que un gobierno (que supuestamente representa a todo un pueblo) acuda al rescate de entidades privadas como clubes de futbol, bancos, grandes empresas mal gestionadas… cuando los que las gestionan se van siendo multimillonarios?

Si seguimos por este camino, ¿cuál es el destino que nos espera si es que tenemos alguno? El que han predicho Huxley u Orwell o cualquier otro que nos cuenta una historia de futuro.

Yo no lo sé, sólo soy capaz de saber lo que pasa ahora mismo mientras escribo y solamente en este momento y lugar. Sí puedo decir lo que pienso, que nosotros mismos vamos creando nuestro camino hacia la extinción, porque algo me dice que gran parte de las enfermedades que existen hoy en día tienen su origen directamente en nuestras acciones. Sí, nos da mucho miedo que el sistema capitalista desaparezca, sin embargo ya en la antigüedad alguien dijo “Todo fluye nada permanece” en occidente, mientras que en oriente se hablaba de la “impermanencia” de los fenómenos.

No deberíamos creer que somos el ombligo del universo, que hagamos lo que hagamos, encontraremos una solución. Ya sea como un nuevo planeta al que mudarnos porque esta casa ya está vieja y sucia. Ya sea la forma de ser inmortales porque nos da miedo morir. En el fondo, dentro de nosotros, sabemos que no somos más que gusanitos insignificantes en el devenir del universo, una ínfima parte de lo que este representa. Quizás, siguiendo y creo que yendo más lejos incluso, de lo que decía una teoría científica que leí hace poco, no seamos más que una célula de un organismo mayor en constante cambio, completamente prescindible en el momento que no seamos útiles para ese organismo, como pasó con nuestro rabo de monos si seguimos la teoría de la evolución.

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