Reflexiones

Vivimos en un mundo donde todos parecen sufrir en mayor o menor medida. Donde seguimos  necesitando sentir que de alguna manera tenemos control sobre nuestro entorno y las personas y cosas que lo componen. Y esto sólo refuerza nuestro ego, la coraza que hemos construido para protegernos en la guerra de la vida.

En los diferentes ambientes y lugares por los que he pasado y en algunos vivido. Veo comportamientos muy parecidos, hasta el punto de que cada vez me asombran y afectan menos los comportamientos que veo a mí alrededor. Sigo sintiendo compasión, amor y otras muchas cosas, pero desde un lugar en el que puedo apreciarlos y colocarlos en el lugar que les corresponde, mi centro.

Hay cosas que tengo muy claras y que siempre que tengo ocasión o me preguntan comparto. La primera es que sin este planeta, sin cuidarlo, se acabó para la humanidad. La segunda es que TODOS somos seres humanos antes que cualquier otra categoría. Eso implica que somos iguales y debemos tratarnos como a tales, independientemente de cualquier otra condición externa. Ni un patriarcado ni un matriarcado son la solución. No por cambiar el género neutro y pasarlo al femenino van a cambiar las cosas ni nos vamos a sentir mejor, es el mismo error que hasta ahora pero a la inversa. Se trata de ayudarnos a crecer, a aprender a ver más allá de los sentidos y saber cuando podemos ayudar y cuando no.  Esto es realmente difícil, porque nos influenciamos mutuamente e interferimos unos en otros.

pl s sal

¿Qué pasaría si abrimos nuestra puerta interior, la que nos lleva directamente a  nuestro centro?

Y, ¿cómo hacerlo? Creo que en primer lugar, aprendiendo a ver dentro de nosotros. Cuando tenemos miedo, estamos alegres, tristes… y saber que ese estado nos influencia de una u otra forma. Y en segundo lugar, aprender a ver lo externo tal y cómo es, sin la influencia de los sentidos. Me explico, ahora no tengo nada de hambre, sin embargo pasa alguien con una comida que me encanta y al verla y olerla me muero de ganas por comer. ¿A quién haré caso? ¿A mí mismo o al estímulo externo?

Cuando comprendo esta diferencia he dado un paso muy grande en mi forma de ver el mundo. Y quizás empiece a comprender que es una danza pacífica donde si bailo desnudo, mostrándome tal y como soy puedo interactuar con los demás de una forma que nunca hubiera imaginado.  Y ese baile no se consigue amontonando cosas materiales ni quedándome siempre en el mismo sitio. Para aprenderlo hay que experimentar la vida no solo conocer la teoría y eso sólo se consigue mediante el hacer, la práctica constante.

Interactúa con los demás bajando las barreras, permitiendo que suceda a pesar de tu miedo o cualquier otra sensación que estés experimentando y marcarás una diferencia sea cual sea el resultado. Y no sólo eso, toda la creación estará a tu lado prestándote su apoyo y no te pasará nada. Sin intención.

El conocimiento sin la experiencia está cojo y viceversa. Toda dualidad forma parte de un todo y cuando ese todo se completa, se une, en vez de mantenerse separado, se crea algo nuevo.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en opening my eyes y etiquetada , , , , , . Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a Reflexiones

  1. Me ha dado que pensar la verdad, muy bonito.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s