Anécdotas

Ayer pasé una velada increíble con una persona fantástica. Estuvimos horas hablando en la terraza, bajo las estrellas y con la Alhambra allí en lo alto.

Todos los colores posibles forman el negro, la ausencia de color forma el blanco. Y curiosamente, tanto el blanco como el negro son colores. Dos caras que se funden la una en la otra. Un gran abrazo si llegas a leerlo Rasha.

En nuestra conversación surgieron muchos temas diferentes y algunas cosas cobraron otra luz, apareció otra forma de verlas.

Recuerdo que durante el largo y al mismo tiempo, breve tiempo que practiqué aikido. El que era mi sensei, comentó un día que cuando venía una de sus hijas corriendo hacia él, a veces se apartaba inconscientemente como si fuese un ataque.

En su momento me reí mucho imaginándome la escena y la cara de la pobre niña abrazando el vacío en vez de a su padre. Ahora, me da pena, que alguien pueda tener tanto miedo, que necesite estar alerta todo el tiempo, hasta el punto de saltar como un gato al que le han pisado la cola, porque una niña pequeña le coja por sorpresa.

Siempre hay alguien que es más fuerte, más inteligente, más ágil, más simpático… no es una competición. Y si tiene que pasar, hasta un niño de 5 años podrá contigo.

En el origen de los tiempos, cuando vivíamos en armonía con la naturaleza, no existían reglas, en caso de vida o muerte, era el instinto, la conexión con el universo la que dirigía nuestros movimientos. El arte de la lucha no tenía reglas, era un arte intuitivo, danzante. Y ni siquiera era una lucha, porque no existía enfrentamiento, sólo el ciclo de la vida.

Poco a poco a medida que perdimos contacto con nuestro cerebro inconsciente,  hemos necesitado racionalizarlo, estructurarlo todo, de forma que si yo hago A la respuesta debe ser B.

Creo que en el caso de las artes marciales a habido algunos maestros que han reencontrado esa armonía esa vuelta a casa, al fluir con el ciclo de la vida, con la totalidad de la existencia. Muchos son anónimos, algunos son un poco más visibles. Quizás esa sea la diferencia entre tigre y dragón.

imagenes-dragones

de internet

Como casi todas las cosas que el hombre a creado, las artes marciales no son más que una copia imperfecta de una danza perfecta. Es el intento de la especie de recrear aquello que hemos perdido y que sigue latente dentro de nosotros. Mientras queramos moldear el mundo, en vez de vivir en armonía con él, caminaremos hacia la extinción. ¿Cómo podríamos hacerlo si no tenemos la capacidad de ver el mundo tal como es, de ver la verdadera naturaleza de nuestro entorno?

Sinceramente, creo que un verdadero maestro, comprende ante todo que no es más que uno más, y tiene la humildad suficiente para aprender de sus discípulos, que son los que le convierten en maestro. Dicho de otra forma, sabe que no hay diferencia entre discípulo y maestro.

Mi sensei en el dojo necesitó comprobar si yo me sometía a él y descubrió que no. Fuera del dojo soy libre para seguir mi camino, mi conciencia, mi alma y tomar mis propias decisiones sin dar cuenta a nadie, si lo hago es porque quiero.

Un verdadero maestro busca la comprensión de las cosas, aprender cada día, compartir con sus discípulos en la medida que cree que puede serles de utilidad. Y comprende que el respeto no es un derecho, es un honor, un regalo de tus discípulos si son libres. Sino, deja de ser respeto y se convierte en sumisión, obediencia ciega por miedo.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en opening my eyes, zen y misticismo. y etiquetada , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s