Esas cosas “sinsentido” que suceden en el mundo

Como muchos otros días, me he ido a la playa temprano a darme un baño. Llevo un par de meses aquí, y ya me he acostumbrado a ver a algunas personas de forma habitual. Es una playa surfista, una playa de aguas tranquilas y las olas justas para que los pequeños y los no tan pequeños aprendan con tranquilidad a conocer el mar, a sentirlo y que éste les cuente sus secretos.

Hoy, fue un día de esos en que la niebla entra temprano y desafía al sol que la quiere disipar. Yo creo que a veces la niebla quiere jugar un rato y por eso se rebela. El caso, es que tras nadar un rato y hablar con el mar, me estaba marchando y por esas cosas del azar, me crucé con una de las profesoras de surf que enseñan en esta playa. Me dijo que los socorristas les habían dicho que saliesen, que no podían verles. Este es el punto en el que arranca esta reflexión.

El puesto de socorristas está por lo menos a 100 metros de la orilla.  Obviamente con niebla tienen menos visibilidad. La profe de la escuela tenía tres monitores para, no sé exactamente, quizás unos 6 niños (aunque no los conté, este dato me lo dio ella). Y ahora empiezan las preguntas, esas preguntas cuya respuesta cada uno de nosotros debe buscar con sinceridad.

¿Qué hace que unos socorristas tengan mejor criterio que una profesora de surf adulta que va al mar todos los días, que vive dentro de él?

¿Qué hace que esa profesora se resigne y decida terminar su clase?

Si hoy a mi, me dice un socorrista que salga del agua porque no tiene visibilidad, le hubiera dado las gracias por “el aviso” y hubiera seguido bañándome. En primer lugar asumo la responsabilidad de mis actos y confío en mi propio criterio para juzgar el estado del tiempo y hasta que punto es peligroso lo que quiero hacer. En este caso bañarme. Y sí, asumo las consecuencias si me equivoco.

No dejamos de ponernos límites  y condicionarnos. Y esto no hace sino reducirnos a una mínima expresión de lo que somos realmente.

Había otras soluciones. Que los socorristas se acercaran a la orilla para quedarse tranquilos y hacer su trabajo en vez de quedarse en su puesto sentados tranquilamente. Desde donde por cierto, hoy en día muchas personas no serían capaces de ver lo que pasa en muchas zonas de la playa.

Personalmente, si yo tuviese dudas sobre si meterme o no en el agua hoy, que no era el caso, le hubiera preguntado a esta profe de surf, no a los socorristas, que suelen ser personas jóvenes, con relativamente poca experiencia y que trabajan de socorristas tres meses al año para ganar algo de dinero (o quizás no sea así, pero sí es mi experiencia).

rural_surf_2

Empecemos por vernos unos a otros. Enseñar y aprender. (click en la imagen para ver de donde la saqué)

Me imagino, pues la conversación fue breve, que la profe decidió dejarlo estar para evitarse problemas, desde aquí, le diría que a pesar de la opinión de los socorristas, su comportamiento estaba siendo responsable y prudente, sin atisbo alguno de negligencia.

Y ahora toca repetir algo que ya he dicho muchas veces. Estamos aquí no para decirle a los demás lo que tienen que hacer. Estamos para enseñarles a discernir, a tener criterio propio, a valorar las situaciones en las que nos encontramos y a ser capaces de decidir que queremos hacer tras valorar cada situación en la que nos encontramos en la vida. E incluso más importante aun, para ayudarnos a aprender a “VIVIR”. Las normas ayudan a la convivencia en un mundo sobrepoblado, pero nunca deben primar sobre la libertad de elección del individuo. Se aprende de la experiencia de otros, pero nunca mejor que con la experiencia propia. El estado no está para actuar como “papá” o “mamá” está para servir al pueblo facilitando la coexistencia, el poder que ostenta es el poder del pueblo, el poder que tú y yo le hemos dado. Y sí, igual que se lo hemos dado, podemos quitárselo.

La labor de “papá” y “mamá” es una labor muy difícil. Se supone que son esas personas que están cerca de ti todo el tiempo. Se supone que son esas personas capaces de observar tu espíritu y ofrecerte aquello que necesitas para aprender a volar por ti mismo y alcanzar tu mayor potencial como ser humano. Guau, que fácil es decirlo y qué difícil llevarlo a cabo. Y dicho esto, el estado no es ni siquiera una persona, sólo es algo inexistente que nosotros hemos creado porque en algún momento decidimos que lo necesitábamos.

Cuando todavía sabíamos “VIVIR”, toda la tribu enseñaba a los niños, no los “educaba”. Y lo hacían, porque es bueno que sus miembros sean sabios, tengan criterio y puedan ayudar a la tribu. Hoy, la tribu ha crecido y está dispersa por todo el planeta. Sus miembros han dejado de verse y compiten unos con otros, incluso se creen que provienen de sitios diferentes…

 

 

 

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