Viñetas

Esta entrada la publicó en otro sitio, en otro lugar, otro yo. En aquel entonces no me hizo reír, o eso creo recordar. Hoy me he muerto de la risa, partido el culo, roto la mandíbula…

Que os guste

ÉL

Pensamientos girando en espiral dentro de su cabeza, sin respiro, sin pausa. Mecánicamente alargó la mano y cogió el bote de gel, lo apretó compulsivamente una y otra vez. Por fin se dio cuenta de que algo no iba bien, estaba vacío.

¡JODER!

Salió de la ducha chorreando, se puso el albornoz, se calzó las zapatillas, cogió un billete de cinco euros de la cartera, las llaves y atravesó la puerta. La voz en su cabeza seguía hablando sin dar tregua. En su abstracción, no era consciente de las miradas entre asustadas, sorprendidas y divertidas de la gente con la que se cruzaba en su camino al super de la esquina.

Una vez dentro, se dirigió directamente a la sección de droguería. Sin mirar, cogió el primer bote que encontró, y se dirigió a paso rápido a la caja, le tendió el billete de cinco euros a la cajera y se fue igual que había llegado.

LUÍSA

Luisa, la cajera, vio entrar a un hombre en albornoz y zapatillas, con la cabeza mojada, dio un respingo, cogió el teléfono y llamó al encargado. Antes de que le diese tiempo a colgar, el hombre del albornoz estaba delante de ella, le alargó un billete de 5 sin mirarla, y se fue tan rápidamente como había venido. Estupefacta solo fue capaz de decir:

¡Siguiente!

LAURA

En la cola Laura pensaba en Luís, lo había conocido el último sábado en el Filomatic, él se había acercado después de un rato intercambiando miradas disimuladas y le dijo mientras sonreía:

– Vuelve a sonreír por favor, tu sonrisa ilumina mi noche –

Estuvieron hablando sin parar durante una hora larga, hubo un momento que sus labios se acercaron hasta casi rozarse, no le hubiera importado…  De repente, algo pasó por delante de ella, cuando reaccionó, solo le dio tiempo a ver una figura saliendo por la puerta y a oír a la cajera:

– Siguiente!

Y se acercó a pagar.

CRISTINA

– Mira que es lenta la pesada esta cobrando, y yo con prisa! –

Pensaba, cuando vio a un hombre entrar en albornoz, una carcajada se abrió paso y de repente se dio cuenta de que era Pedro, su ex. Lo siguió con la mirada mientras se perdía por el primer pasillo a la derecha, deseando que no la viese e intentando esconderse detrás del hombre que tenía delante. Mirando de reojo, observó a Pedro aparecer de nuevo y dirigirse a la caja a paso rápido con expresión ausente, entregarle un billete a la cajera y salir sin esperar el cambio.

-Menudo alivio! Era lo que me faltaba hoy, encontrarme al chalado este.

Suspiró y se acercó a la caja buscando su cartera.

JUAN

Joder, menuda mierda, no hay forma de conseguir trabajo. Estoy harto de hacer entrevistas y nada, además se me está acabando el paro y estoy sin un duro. Anda mira, esta tía tiene el bolso abierto, y la cartera a la vista. Bah, no estas tan mal como para dedicarte a carterista.

Ostias! Y ese tío en albornoz? Lo que te decía no estás tan mal, jajaja. Que curioso nadie parece haberse fijado en él, o si?

Pero no habíamos quedado en que no lo ibas a hacer, mejor lárgate, ya!

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