Bebe y el género.

Conozco a bebe desde que vi “Al sur de Granada” o escuché la de “malo, malo…”. La verdad es que no recuerdo que fue antes. Desde el principio fue una relación extraña, me gustaba y había un chirrido extraño que despertaba mis reservas.

La volví a ver en “Caótica Ana” una película fantástica, como otras, de Julio Medem.

Y luego apareció la posibilidad de ver un concierto en directo cuando vivía en Granada. Y decidí verla en directo para saber que era esa dualidad que veía en ella. Disfruté ese concierto una barbaridad. Me encantó ver la fuerza que vi en ella, sus ojos, unos ojos que podía ver brillar desde mi asiento justo enfrente de ella.

La he vuelto a ver otra vez en directo ayer, en Lugo. También disfruté. De otra manera. Era una Bebe completamente distinta a la que recuerdo de Granada.

También yo he cambiado aunque en esencia siga siendo el mismo.

Me encontré con dos conciertos completamente diferentes, en dos lugares opuestos en el mapa, con gentes, culturas y climas esencialmente distintos… al menos en apariencia. Con dos públicos, dos bebes y dos yo es. Con dos energías en apariencia diferentes. Dos opuestos con una misma esencia. Quizás intentando encontrarse.

Puedo comprender todos esos sentimientos que recoge en sus canciones. Curiosamente soy hombre. Quizás sea, porque más allá del género se encuentran determinados comportamientos, comunes a las personas. Quizás, porque es hora de olvidarse del feminismo y el machismo y pensar en personas. Cuando lo haces, descubres que la violencia es un comportamiento de personas agresivas independientemente de su sexo. Al igual que otros comportamientos.

Deberíamos cambiar nuestra forma de ver el mundo, deberíamos superar los viejos rencores y enfrentamientos en todos los ámbitos y crear un presente nuevo, limpio.

¿De qué sirve la venganza?

¿De qué sirve pasar de un extremo a otro?

Aprendamos a vernos y ver a los demás.

Y sí, un hombre y una mujer pueden ser amigos. Eso pasa cuando aceptas la vida y los intereses del otro. Las personas que más tiempo han compartido mi vida y que pase lo que pase siempre están allí, son mujeres. Y sí, con algunas hubo la posibilidad de algo más, sexo con amor y quién sabe si una relación más seria. Y seguimos siendo amigos.

Aprendamos, cambiemos, o acabaremos confusos, sin saber quiénes somos, repitiendo los mismos errores que estamos cometiendo desde que somos “civilizados”.

Evolucionar o desaparecer. Nosotros decidimos.

íñigo l.

Bonus track – o lo que es lo mismo tonterías de última hora.

La magia de un concierto es única e irrepetible.

Para muchos el tres es un número especial, para otros lo es el cuatro o…. Bueno, por esta vez démosles el gusto. Para mi todo está incluido en una única cosa.

Tenemos tendencia a echar de menos aquello que dejamos partir de nuestra vida, a veces ya no vuelve nunca. Otras hay que haber crecido para poder volver a tenerlo, otras no sé, no tengo ni idea. Lo que sí sé, es que ya nunca será igual, será y no será en este nuevo presente.

Siempre me quedará

 

La bicha

 

respirar

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