Sobre Logan y el honor

Logan es el paradigma de la lucha interior que nos invade como especie, la lucha entre lo que somos y lo que nos han dicho que somos. La eterna lucha entre las dos caras opuestas que hemos creado en nuestro mundo conjunto.

Sin embargo, Logan es también el paradigma de la esperanza, es un ser en evolución constante. Una evolución que le afecta en su unidad, cuerpo y corazón o cuerpo, corazón y mente, tu eliges.

Dentro de este paradigma de opuestos, es un ser que conoce la dualidad y a creado algo nuevo, un código de honor propio que le lleva por un camino personal, un camino que lo conduce a su evolución en lo que podríamos considerar un salto cuántico, la evolución a un nuevo individuo, una nueva especie.

Es un ser en constante destrucción, en un ciclo de muerte-nacimiento en vida, lo que le lleva a alcanzar cotas desconocidas para el ser humano normal.

Conoce la civilización y lo instintivo de una forma intuitiva.

Es el honor personificado.

“El honor no está en seguir a otros, en demostrar nada, ni en ser nada. El honor es ser fiel a uno mismo”

íñigo l.

Actuar desde ese punto es lo principal para sentirse bien con uno mismo.

Ese es mi credo, hacer aquello que considero que debo hacer. Da igual que sea doloroso, da igual que los demás no me entiendan, da igual que crean que los he abandonado o cualquier otra cosa. Yo sé que lo hice siguiendo un código no escrito, un código que está impreso en mi espíritu y me dice cual es el camino a seguir, el camino que nos ayudará a seguir creciendo a mi y a los que me rodean en ese momento; está bien hecho.

Como Logan, acepto la dualidad, acepto lo que está a mi alrededor. Acepto morir cada día para resurgir renovado y un poquito mejor.

Entre bambalinas he visto el teatro de la vida, he espiado a los actores antes de salir a escena, y he descubierto que no son más que el personaje que representan en sus vidas.

Es Logan. Sólo Kvhote. Sólo Mushasi. Sólo el Cid. Sólo… todos aquellos personajes ya reales ya inventados a los que hemos dotado de las características que nos parecen deseables… y seguro que si los hubiésemos conocido…

El honor, como el amor, como el respeto, como otras tantas palabras que nos gusta utilizar, no son más que la expresión de lo que no entendemos.

Camino hacia mi muerte, lo hago orgulloso, de seguir aquello que guía mi espíritu, sin arrepentimiento, comprendiendo que esto no es más que una triste obra de teatro, y dispuesto a irme en el momento en que sea necesario, sin pataletas ni tonterías, como antaño, sentándome a descansar y dejando que mi espíritu me abandone acompañado de aquellos que voluntariamente lo hicieron antes que yo, porque sabían que era el momento.

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