bailad, bailad, malditos…

“Algo pasó, quizás fuese algo que estaba predestinado, quizás fuese toda la presión interior y exterior que había sufrido en su vida.

No tiene importancia.

El caso es que despegó, su espíritu realizó un viaje de ida a lo más profundo del universo. Fue a buscarla, mientras su cuerpo gritaba y se retorcía de dolor en un pequeño lugar, en alguna parte de la Tierra. Y algo se partió, algo se rompió y de alguna manera, se desvinculó de todo aquello que era conocido.

Durante un largo período de tiempo se sintió desorientado, confuso, con miedo. Dentro de él algo le decía una y otra vez:

“Elige”

Y él no entendía qué era lo que tenía que elegir. Más tarde, intuyó que se refería a elegir una de las fuerzas representadas en el planeta a través de múltiples manifestaciones materiales de si mismas, aunque con variaciones y mezclas.

Y entonces comprendió, no se puede elegir algo que uno no es. Y él no era ninguna de esas fuerzas. Su origen se remontaba a una época desconocida para las fuerzas que actúan hoy en el mundo, en pugna por liderar sobre las otras. Incluso había visto el origen de muchas de ellas.

Sólo podía elegirse a sí mismo. No pertenecía a ninguna de las facciones en pugna, ninguna de ellas era su padre ni su madre. Algo más antiguo, primigenio, ocupaba esa posición. Algo que no había cesado de transformarse en ningún momento.

Él no era más que su última manifestación en la Tierra, también en constante transformación.

Y sólo tenía un mensaje, el que trajo y un ruego, el que aprendió tras ver detrás del velo de la materia que nos envuelve.

El mensaje era un mensaje de cambio. Es necesario cambiar, superar lo que hemos creado y avanzar por un camino de decrecimento, unión, solidaridad, ayuda, respeto…

El ruego era que no le fallasen las fuerzas, que dejasen de querer situarlo aquí o allá, con unos o con otros. Y que le ayudasen a transmitir todo lo que había en él. El futuro pasaba por trascender la materia, por no estar sujetos a ella. Pero para eso, había que decrecer y volver a la fuente. Dejar la constante pugna y retomar el baile armónico en el que se dio la creación”.

Baila, baila, pequeño ser, cómo danzan las partículas que se han juntado para darte forma. Baila, baila, encuentra bailando el camino que te transforma y te convierte en algo que trasciende la materia. Baila, baila, baila, no dejes de hacerlo, abierto, en paz.

íñigo l.
17/03/2017
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