Uno de esos cafés con sorpresa

Un día cualquiera, dejas a tu invitado en casa, descansando del viaje en avión y bajas a tomar un té y leer un rato ese libro sobre temas que a muchos les parecen raritos.  Estás tranquilamente allí sentado, leyendo, jugando con el lápiz con el que subrayas o escribes algún comentario y algo te hace levantar la mirada. Ese algo han sido dos chicas jóvenes, muy jóvenes y vuestras miradas se cruzan y puedes ver como en sus ojos bailan chispas de sonrisas y juegos, así que una sonrisa amable asoma a tu cara.

Al poco, ambas se sientan en la mesa de enfrente y puedes oírlas y sentirlas mientras sigues leyendo. Sabes que en algún momento te miran y no tienes muy claro que les puede interesar de un viejito como tú, a pesar de que sepas que eres una gran persona. ryh_900

El tiempo pasa y en un par de ocasiones las miradas se vuelven a cruzar, acompañadas del brillo juguetón de unos ojos y las sonrisas cristalinas, limpias que llenan el espacio.

Finalmente, se levantan para irse y para tu sorpresa una te pregunta si les puedes vigilar el tlf. un momento, claro. El servicio es necesario para dejar la bandeja a 50 cm de ti, sentarse enfrente e iniciar una conversación. El viejecito, sonríe amablemente y se dispone a escuchar y ofrecer lo que pueda, mientras observa como una de las dos se queda sorprendida, quizás porque se ponga a hablar con ellas en vez de echarlas.

Y durante un buen rato habláis de cosas intrascendentes y a la vez tan importantes que la vida depende de ellas. De si se parecen, si son guapas, que son bloggeras y cuelgan videos en youtube, de Donald Trump, sexualidad, fumar…

Y el viejecito les dice lo que piensa, les dice que él es demasiado mayor para ellas. Que la belleza exterior no es lo más importante, desaparece y que es necesario ser bella interiormente….

El viejecito puede sentir una energía muy bella, una energía  pura, limpia e ingenua. Y escucha cosas como que el mundo es una mierda y que no les queda nada para hacer, que ya está todo inventado.

No, hay mucho que hacer, seguimos evolucionando y ese es su trabajo, inventar un mundo sostenible, con un aire y océanos limpios, donde los bosques de árboles centenarios ganen superficie y encontremos formas sostenibles para hacer las cosas que creemos necesitar para vivir. El viejecito no les da su teléfono. Sabe que se encontrarán si es necesario, una de ellas tiene 17, la otra es tan mayor como 13 añitos. Y como descubrió hace muchos años, se puede hablar con ellas sin problemas, sólo hay que abrirse a escuchar sin juzgar, a ofrecer la escasa sabiduría de que se dispone, y a aprender de la juventud, qué es lo que traen al mundo.

Gracias Eva y Rocío. Sí, creo que sois hermosas, que vuestra energía es fantástica y espero que no perdáis nunca esa mezcla de ingenuidad, inseguridad y certeza absoluta de que podéis hacer cualquier cosa que deseeis. Y recordad si queréis, todo lo que hagáis, hecedlo porque lo sentís dentro de vosotras, no porque nadie os lo diga o quiera convenceros de que es lo mejor.

Gracias por jugar con este viejecito un rato, por un momento divertido y amable. Y sí, jugando a imaginar que pudiésemos ser yo más joven y vosotras un poco más mayores, seguiríamos jugando.

íñigo l.
8 julio 17
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